Proyecto avalado por el Instituto Regiomontano Siglo XXI

Justificación

En Gilgal, los niños son Muy Importantes No porque sean “los adultos del mañana” o “el futuro”, sino porque a día de hoy son la Generación del Éxito.

Al igual que otros grupos como las personas discapacitadas, las mujeres y las minorías étnicas, los niños son vulnerables, por eso tienen derechos específicos para protegerlos.

Además, algunos niños son especialmente vulnerables y tienen derechos adicionales que ayudan a garantizar que pueden vivir sus vidas de forma plena, con igualdad, dignidad y respeto. Estos niños se encuentran entre las personas más vulnerables del mundo debido a la violación de los derechos humanos, que incluyen la violencia y el abuso sexual, la explotación infantil y la negación de sus derechos civiles y políticos. El derecho a la no discriminación también es aquí un asunto importante, especialmente para las niñas y los grupos minoritarios.

Los niños discapacitados, los niños refugiados (especialmente aquellos que se encuentran solos) y los niños en conflictos, son sólo ejemplos de niños a los que se les concede protección especial bajo la Comisión sobre los Derechos del Niño y otros instrumentos internacionales sobre derechos humanos.



Mucho Antes que Existieran los Derechos del Niño hace  más de  2000 años. Alguien dejó en claro lo importante que son los niños, ¿SI!  estamos hablando de Jesucristo.

Como Iglesia deseamos brindar una formación integral a nuestros niños, en el área espiritual, emocional y física; Como ministerio infantil creamos herramientas innovadoras para fortalecer la Fe de los pequeños y puedan dar frutos que honren a nuestro Dios, sirviendo y testificando su poder en constante crecimiento, en estatura, en sabiduría, apartados para el Señor desde su niñez.


VISIÓN

Que nuestros niños (as) puedan ser llenos del Espíritu Santo, en un crecimiento integral, logrando adorar a Dios en espíritu y verdad; Desarrollando amor para Dios y su prójimo conduciéndolos a generar un impacto social.

MISIÓN

Lograr que nuestros niños (as) puedan perpetuar el evangelio completo de Jesucristo, a través de la comunión, adoración, alabanza, juegos, manualidades, tecnología, lectura comprensiva y demás actividades de su interés.