Social · 01 septiembre 2020
Nuestras experiencias «personales» no son tan personales como nosotros quizás nos imaginamos pues lo que sucede en nuestras vidas como miembros del Cuerpo de Cristo tiene el propósito de traer consuelo y ayuda a otros (2ª Cor. 1). Nos sucede porque es la herencia mutua de los miembros del Cuerpo de Cristo compartir los padecimientos de la Cabeza (Flp. 1:29; Col. 1:24). La certeza de la traición La dura experiencia de ser traicionados por nuestros amigos y amados debe ocurrir forzosamente...

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