Centro de Formación Misionero y Pastoral Gilgal

A.R. SGAR/67/2017



Nuestros Valores:

La relación con Dios y los hombres.

Amamos a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y con todas nuestras fuerzas. Él es la prioridad de nuestro amor, obediencia y adoración, sobre todas las cosas. Amamos a los demás como a nosotros mismos pues esto refleja nuestro amor a Dios. (LUCAS 10:27).

La Familia

Esta es un fundamento principal en el reino de Dios. Y el matrimonio entre un hombre y una mujer es la voluntad de Dios y mantiene una sociedad libre de inmoralidad. Si se pierde la familia, se pierde el fundamento de la sociedad; por eso la cuidamos y protegemos. (GENESIS 1:27).

La palabra de Dios

Cada declaración, cada palabra y cada mandamiento escrito en la Biblia, es la base doctrinal para nosotros y nos comprometemos a ponerla por obra. Para enseñar, redargüir, corregir y para instruir en justicia (PROVERBIOS 3:3; 2 TIMOTEO 3:16).

Pasión por el Progreso

El deseo de Dios es que prosperemos en TODAS las cosas. Por eso es un Valor, para nosotros, impulsar un crecimiento constante; madurando, progresando, yendo a otros niveles de fe, visión, gloria, bendición y educación. Jesús murió y pagó un alto precio para redimirnos de la pobreza y de la ignorancia. (3 DE JUAN 1:1-2). 

La transferencia Generacional

Dios es Tri-Generacional: el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y de Jacob. Los padres tenemos la habilidad y la gracia de impartir a nuestros hijos espirituales y naturales, todo aquello que hemos alcanzado.(GENESIS 50:24 Y MARCOS 12:26).

El Propósito

Todo ser humano fue creado por Dios con un propósito; y cuando lo descubre, si lo desarrolla, deja un legado en la tierra. Entonces puede decirse que una persona tiene o tuvo éxito. (ECLESIASTES 3:11).

El Carácter de Cristo

La meta de todo hombre y toda mujer de Dios en esta tierra, es cada día formar más el carácter de Jesús en su vida. Es decir, ser llenos de su bondad, integridad, humildad, realeza, temor de Dios, santidad y madurez, tal como él lo es. Jesús es nuestro modelo, al cual tenemos que imitar, honrar, glorificar, adorar y seguir hasta que regrese. (ROMANOS 8:29).